8-2: Una humillación que les durará toda la vida

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“La Champions no puede esperar” tituló en la portada el diario Sport de Barcelona. Ese mismo diario que ninguneó a la Roma de Italia al decirles que eran “un bombón” en la temporada 2017-18 de la máxima competencia a nivel de clubes en el mundo. Pues, la Champions tendrá que esperar, esa “copa tan linda” que les ha prometido Messi se quedará otro año en otra vitrina que no es la de ellos.

Pero el consuelo de la mayoría de los seguidores del equipo catalán es que la “orejona” no estará en el despacho de Florentino Pérez. Por allí también otro aficionado se consoló diciendo que no fue el Real Madrid que los barrió en Lisboa. Eso nos hace pensar que su competencia es lograr algo más que los blancos.

Causó impacto y hasta cierto punto risa las palabras del chileno Arturo Vidal en la conferencia de prensa antes del juego contra el Bayern diciendo que el equipo alemán. “Mañana no juegan contra los equipos de la Bundesliga, juegan contra el mejor equipo del mundo, el Barca”. Y estas palabras fueron celebradas por el barcelonismo y las tomaron como grito de batalla, había que llegar a Lisboa a demostrarle a los alemanes esa grandeza, algo que se veía como poco probable por el año deportivo que ha tenido el Barcelona.

Paremos un poco a analizar lo que dijo Vidal, con ese aire de menosprecio al trabajo del equipo de Múnich: a ningún equipo de la Bundesliga el Bayern le metió ocho goles, tendría que llegar el Barcelona a engrosarle el palmarés. Seguramente la comparecencia del sudamericano tocó las fibras mas intimas de un equipo que le dio trabajo y le dio de comer.

Ya en el campo, el equipo blaugrana fue un remedo de club, el Bayern se dio el lujo de barrerlo y trapearlo a lo largo y ancho del campo. Lo hizo como quiso y hasta cierto punto le tuvo lastima, no quería aplicarle una goleada que fuera humillante y de connotaciones apocalípticas.

Nadie se rescata del equipo de Setién. Prevalecieron un joven inmigrante canadiense de 19 años que se agigantó por los costados de su rival. Esos mismos que se preocuparon tanto por ir sobre Lewandowski dejando solo a Müller. Cuatro goles en la primera mitad parecía ser el castigo suficiente y más que merecido. Y eso que Alaba propició, con su autogol que el rival agarrara una confianza que ellos mismos sabían que no tenían.

El equipo de Flick parecía que se compadecía de su rival en la parte de complemento, Kimmich y Davies entraban al área cuando querían y retrocedían el pase hasta la zona de recuperación donde estaba Thiago y Goretzka. Daba la impresión de que estábamos viendo aquel Brasil contra Alemania en el Mineirao.

Pero Luis Suárez decidió tocarle las “barbas al león”. Al uruguayo lo seguía una amarga estadística que le indicaba que tenía 5 años de no marcar goles fuera de España. Y aquí fue donde el conjunto muniquense entendió que no había razón alguna para tenerles lastima ni consideración,

Ter Stegen solo oia “gooool, gooool, gooool y gooool”. Perdía de una forma categórica ese duelo que el solo se planteó ante Manuel Neuer en cuanto a quien debe ser el portero de la selección de Alemania. Lo que sucedió en el estadio Da Luz le quedó muy claro a Joachim Low en cuanto a quien debe cuidar la puerta de los teutones en las eliminatorias y el próximo mundial.

Se acababa el juego y los aficionados enardecidos enfilaron a buscar culpables lejos del campo. Ni Piqué o Lenglet, o las autopistas de Semedo y Alba tienen responsabilidad alguna. Tampoco tiene la culpa el argentino Messi, ese mismo que para estas instancias de la Champions desaparece por arte de magia sin aportarle nada a su equipo, ya le pasó dos veces con el Atlético, también cuando la Juventus les metió 3-0 o el papelón que hicieron en Roma o la paliza que les pegaron en Anfield con aquel gol bobo tras el corner de Alexander-Arnold.

Que no les extrañe que Messi quiera largarse ya de este equipo que este año no ganó ni un solo título por primera vez en doce años. Antes les reconfortaba ganar la Copa del Rey pero hasta eso se les fue. No sería noticia que entrara una especie de histeria colectiva en Clan Barca si el 10 les dice que se va del equipo y como siempre aparecerán los directivos que lo seguirán rodeando de oro y dándole el permiso de hacer y deshacer dentro del campo irrespetando a cualquier técnico que llegue al equipo.

Mientras tanto, estos ochos goles que les aplicó el Bayern Munich los seguirá por toda la vida, una humillación de tales proporciones que nunca han sucedido en cuartos de final de ♫la Chaaaaaampions♪

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