Ellos fueron los pioneros de la rivalidad entre Real Madrid y Barcelona

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Rivales pero amigos y, además, íntimos. Compañeros de selección. Pioneros de la gran rivalidad entre el Real Madrid y el Barcelona. Sus carreras futbolísticas, paralelas en el tiempo, tienen, curiosamente, muchos puntos en común. Desde la rocambolesca manera en la que los dos aterrizan en el fútbol español y su inmediata influencia ganadora en sus respectivos equipos, a su final, marcado por sendas derrotas en finales de la Copa de Europa y un mismo destino: el Espanyol, donde Kubala acabó entrenando a Di Stéfano (1964-65).

Sin olvidar, que ambos jugaron para distintas selecciones y nunca llegaron a disputar un Campeonato Mundial, aunque Alfredo estuviera en el de Chile 62, donde no pudo jugar por estar lesionado y que su fama traspasó la barrera puramente futbolística hasta convertirse en ídolos que acabaron como actores de cine.

Sus destinos pudieron cruzarse al llegar a España

Once meses separaban sus respectivos nacimientos. Alfredo, mayor, en Barracas, Buenos Aires. Laszi, en Budapest. Comienzos difíciles. Más incluso para Kubala que tuvo que terminar huyendo de su país y llegó a España como refugiado político, después de pasar por tierras austriácas e italianas. Di Stéfano abandonó Buenos Aires y su Ríver del alma, después de una huelga de futbolistas. Se refugió en Colombia, en Millonarios. Y desde allí dio el salto a Europa.

Poco o nada, con múltiples versiones, debe quedar por escribir del farragoso fichaje de Di Stéfano, que llegó a Barcelona para vestirse de azulgrana y ser compañero de Kubala, pero acabó en el Bernabéu después de varios meses de guerra de guerrillas entre los dos clubes y una decisión salomónica final que no fue aceptada por el jugador y la posterior renuncia azulgrana, previo pago por parte del Real Madrid del dinero que el Barça había adelantado a Ríver.

Menos ha trascendido sobre la posibilidad de que Kubala fichase por el Real Madrid, pero según se confirma en publicaciones sobre la vida del húngaro, las hubo. De hecho a Santiago Bernabéu, presidente blanco, se le imputa la organización de la gira por España del equipo de refugiados, Hungaria, donde jugaba Kubala, a cambio de tener opción sobre el jugador que le resultara interesante.

El Barcelona también le echó el ojo y realizó una maniobra final desbloqueando ante la FIFA su transfer internacional -penaba sobre el jugador una sanción de dos años- y eso hizo que Kubala se decidiera por el club catalán, aunque los dos primeros años jugase como amateur, siendo realmente profesional. Gol de despacho, se llama la figura.

Llegan y hacen campeones a sus respectivos equipos

La influencia de los dos jugadores en los dos clubes fue inmediata. Por si mismos eran dos futbolistas capaces de ambiar el rumbo de la historia. Primero fue Kubala. Firmó y trajó la primera Copa debajo del brazo (1951). Seis goles en siete partidos. Nace el Barça de las cinco Copas. Los azulgranas hacen doblete las dos temporadas inmediatas (51-52 y 52-53), con la propina de la Copa Latina. En su primer curso completo, Kubala marca 39 goles en 28 partidos.

Nada ni nadie parecían capaces de frenar a aquel Barcelona, pero entonces es cuando el Real Madrid incorpora a Di Stéfano y cambia el rumbo de la historia. Las dos Ligas siguientes son para los blancos después de casi dos décadas de sequía. En el primer Real Madrid-Barça con Di Stéfano y Kubala en el campo, los blancos golean. El argentino marca dos tantos e interviene en los otros tres. Bien es cierto en la segunda vuelta, los azulgrana le devuelven la manita (5-1). El título es para el Real Madrid.

En ese mes de diciembre (1954) se ponen las primeras piedras para la creación de un nuevo torneo contienental, la Copa de Europa. El Real Madrid es invitado como campeón español. Habriel Hanot, el periodista de L’Equipe, del que surgió la gran idea, se preguntaba en un artículo que hubiera pasado si esa Liga la hubiera ganado el Barça y si Di Stéfano hubiese fichado por el equipo catalán.

Alfredo, físico; Laszi, técnica perfecta

Tanto Kubala como Di Stéfano impulsaron con su presencia el fútbol español. Se trataba de dos futbolistas con una condiciones físicas y técnicas excepcionales, que ponían toda su capacidad al servicio del equipo. Kubala asombraba por su calidad individual. Jugaba de interior, pero en realidad era un delantero total. Un malabarista del balón. Su golpeo con efecto no se había visto en España. Tampoco los lanzamientos de falta por encima de la barrera. No había parte de su cuerpo con la que no controlara y domara la pelota.

Con un físico privilegiado, moldeado por un trabajo de base en sus primeros pasos en Hungría y Checoslovaquia, una larga enfermedad (tuberculosis), las constantes lesiones y su otra vida fuera del terreno de juego, lastraron parte de esas condiciones innatas.Di Stéfano no lucía los mismos músculos. Era un adelantado a su tiempo. Dos-tres-cuatro décadas, nadie lo puede saber.
Revolucionó las tácticas. No era un 9 al uso. Era un goleador que corría por todo el campo. Un hombre más por línea, como decía Don Santiago. Un todocampista como le gustaba autodenominarse.

Un organizador-goleador que no entendía el juego sin estar cerca del balón. Por eso se aburría de extremo derecho, en sus comienzos en Argentina y ya en el Real Madrid, aun pasando por alto las consignas de sus primeros entrenadores, fue abandonando el átrea rival donde le mandaban jugar para moverse por todo el campo. Era fuerte. Resistente. Con un cambio de ritmo interesante en los últimos metros. Todo un perfeccionista.

Las selecciones y el final

Antes de debutar con España, Kubala y Di Stéfano habían ya jugado con las selecciones de su país de nacimiento. El hungaro incluso había defendido también los colores de Checoslovaquia por lo que se convirtió en el único futbolista en jugar con tres selecciones.

Kubala se estrenó con España en un amistoso en Argentina (1-0), en julio del 53. Su presencia no ayudó a la clasificación para el Mundial 54. Di Stéfano debutó edn enero del 57 contra Holanda y ese equipo estaba Kubala, además de Luis Suárez que también debutaba. Alfredo marcó tres tantos. Ni los dos juntos consiguieron meter al equipo nacional en el Mundial 58.

La derrota en la final de la Copa de Europa de 1961 ante el Benfica (3-2) precipitó la marcha de Kubala del Barça. Habìa tenido múltiples problemas con el técnico, Helenio Herrera y colgó las botas. Continuó en el club como técnico, hasta que en septiembre de 1963 acepta una oferta del Espanyol para volver a jugar.

La temporada siguiente pasó a ser entrenador (64-65), justo cuando Di Stéfano abandonó el Real Madrid tras la final de la Copa de Europa. El Inter ganó (3-1) y Santiago Bernabéu decidió renovar el equipo y hasta el mismísimo Alfredo di Stéfano abandonó el club. Una de las razones por las que aceptó la oferta españolista fue porque Kubala, su amigo, era el entrenador.

Cortesía: Marca

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