TEGUCIGALPA. – El año 2020 será recordado mundialmente como el tiempo de cambios, de nuevos brillos, de nuevos amaneceres, de nueva vida, de una nueva esperanza.

El Coronavirus trajo al mundo consecuencias nefastas, cientos de miles de muertes y aflicción mundial, sin embargo como toda tempestad, la misma pasará.

Y es que después de la misma, llegará la calma, y es momento de reinventarse en todo, en la vida misma.

Si esto lo traemos al fútbol, y lo ensamblamos en el Fútbol hondureño, nos preguntaremos, ¿En qué vamos a mejorar?

Este es el momento en que las autoridades del fútbol, dejen a un lado la holgazanería, y exploten la materia gris para poder hacer que el fútbol hondureño, deje de ser un “simple gusano” y pueda ya experimentar una maravillosa metamorfosis.

Selección perezosa

Nuestra selección nacional de Honduras, dista mucho de lo que era en el pasado por una simple razón: no hay recurso humano capacitado.

Hace muchísimos años dejamos de exportar talento futbolístico, debido a lo incipiente y mediocre fútbol que se practica a nivel nacional, con una liga semi- profesional, que es poco atractiva y llena de huecos enormes.

Los equipos hondureños no infunden temor fuera de las fronteras patrias, y eso se ve reflejado en la participación de apenas un club hondureño como Olimpia, que este año dio batalla en los torneos internacionales.

Pero todo esto se debe a la poca calidad que existe en nuestro campeonato, y esto no es culpa exclusiva de los jugadores.

Se debe empezar desde abajo. Modernizar el futbol menor, incrementar el apoyo y el seguimiento a nuevos talentos, fortalecer la segunda división y los campeonatos regionales. Capacitar entrenadores desde la Fenafuth, en fin.

Las carencias son muchas para enumerarlas, pero todo tiene su nicho en las autoridades, que mientras no solo se dediquen a realizar viajes, firmar cheques y convenios, pongan manos a la obra a fortalecer  lo antes mencionado.

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