Sevilla 0-0 Barcelona: Lopetegui le hace un “favorcito” al Real Madrid

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Messi se agrandó ante el Mallorca y Leganés los últimos de la tabla, pero se estrelló contra el tercero de LaLiga. Fue el único jugador del Barcelona que estuvo en los tres partidos de los últimos seis días

Texto Cortesía ABC.es

Primer partido importante, primer desafío serio. El Barça empezó instalado en el campo del Sevilla, presionando muy arriba, muy seguro de sí mismo, eléctrico. Sin demasiada finura, pero buscando la luz. El Sevilla se defendía desde la agonía, muy cerca de su área, Lopetegui se desesperaba. Setién había conseguido hundir a los locales en el último tercio de su campo, y eso es mucho decir del Sevilla y de su técnico. Arturo Vidal es todo ímpetu pero le costaba dar dos toques seguidos que tuvieran algún sentido. Pese a su voluntad indiscutible llegaba tarde a todos los balones, con faltas innecesarias y jugándose la amarilla en los primeros minutos, algo que nunca acaba de ser demasiado inteligente. El Sevilla tuvo algo en el minuto 10, pero poco importante. El Barça agobiaba bastante pero la sensación de peligro no acababa de darla.

El nuevo peinado de Messi, inquietante, es de alumno de internado de Iowa que acaba disparando a sus compañeros de clase. Voluntarioso comienzo azulgrana, pero increíblemente vulgar si lo comparamos con lo que alguna vez este equipo llegó a ser. Qué aburrido es el fútbol cuando los genios no comparecen, cuando al talento lo sustituye el sudor y la gente que corre como pollo sin cabeza. Qué triste es ver a este Barça, aunque gane. Qué más da una Liga más o menos., Nosotros somos los que estábamos acostumbrados a que cada partido fuera la explicación de una historia, y ahora parecemos un tendero de Masquefa intentando vender más barata la ropa interior que le quedó de la temporada pasada. Entre Munir y Reguilón le hicieron en el 19 un falta a Messi en el borde del área. El Sevilla le opuso un doble blindaje: un jugador estirado detrás de la barrera (Munir) y Koundé en la escuadra, que rechazó de cabeza. Efectivo, sin duda, pero un poco circense. Ser un jugador de Primera para acabar echado en el suelo tras la barrera a mí me parecería humillante, pero bueno. Messi, hasta ayer, le había marcado 37 goles en 36 partidos al Sevilla, que no acaba de encontrar el ritmo del partido.

El Barça, muy metido en sus obligaciones, trabajaba pero sin brillar. Si con Pep y con Cruyff éramos los empresarios del mejor fútbol del mundo, los dueños del espectáculo, ayer parecíamos el señor encargado: eso sí, muy aplicado. 28 grados en Sevilla. Griezmann no jugaba pero en la pausa de hidratación también bebió. Qué tipo tan comediante. El partido, todo retórica, nada. Paulatinamente el Barça perdió el poco tono que tenía y el Sevilla se hizo con el balón. Poca cosa. Si durante el confinamiento añoramos el fútbol es porque no recordamos que era tan mal como esto.

Poco a poco el Barcelona empezó a sufrir la angustia del resultado. El Sevilla dominaba y creaba situaciones. Disparo de Ocampos. Bien Ter Stegen. Bien por fuera Navas y Reguilón. El gol local, cada vez más cercano. Suso entró por Munir, tras el descanso Banega había entrado por Oliver Torres. Setién cambió a Arthur por Braithwaite. Diego Carlos inspirado en el control de Messi, poco acertado. Bajón en el ritmo de circulación visitante, que ni olía el área local. Lo que Setién pensó para su equipo fue cambiar a Arturo Vidal -que se fue visiblemente enfadado, como siempre que le sustituyen- por Griezmann, pero quien mantuvo al equipo en el partido fue Alba, cortando un pase de la muerte de Suso, que de llegar a sus compañeros habrían marcado seguro. Suárez parecía agotado pero el técnico decidió que acabara el partido.

Pocos cambios y tardíos de Setién, también algo decepcionantes. Koundé le ganaba todas las manos a Suárez, que corría como un veterano en un partido de exhibición. Decepcionante que Ansu Fati no tuviera sus minutos para desequilibrar el partido. Poco rendimiento y pocas ideas, poco Barça. Culpar al parón de tal mediocridad es absurdo, porque hace ya mucho tiempo que este equipo administra de un modo lamentable su total falta de sustancia. Lo que Messi, Ansu Fati y Ter Stegen tantas veces logran disimular, no se puede negar por poco que se atienda a la realidad. Riqui Puig entró en el 88 a no se sabe exactamente qué, pero en cualquier caso no hizo nada.

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